18 agosto 2014

Keep calm and prepara tu maleta: 5 consejos para hacer tu equipaje


Hay gente a quien el mero hecho de pensar en preparar la maleta ya les da alergia. Se olvidan cosas, otras no caben, otras están sucias… Cosas obvias, pero que en ocasiones se nos pasan. Para que todo vaya bien, te dejo mis humildes consejos.

1. No prepares la maleta del día de antes. Las prisas nunca son buenas compañeras, y a veces son las causantes de que , a mitad de camino, se nos escape un "¡mierda!, me he dejado nosequé en casa".

2. Hazte una lista. Para que sea más efectiva (o si eres un poco maniática, como yo), te recomiendo que hagas varios apartados en esa lista: ropa-calzados, higiene-neceser y otros (cargadores, pasaportes, cachivaches varios). De esta forma todo está mejor ordenado. ¡Rellena la lista con todo lo necesario!



3. Comprueba que tienes todo lo de la lista. No vale hacerla y el día de antes comprobar, ya que corres el riesgo de que te vayas 10 días y tengas solo unos calzoncillos/bragas limpios, te acuerdes de que tus zapatillas se te rompieron en el último viaje o que tienes la tarjeta sanitaria caducada. Asegúrate bien.

4. Hora de meter las cosas en la maleta. ¿Cómo hago para que me quepa todo? Para no tener que llamar a toda tu familia y que se suba encima de la maleta para poder cerrarla, hay que intentar ahorrar espacio. Mis maletas no son nada grandes, ni nada del otro mundo, y suelo llevarme medio armario si se tercia. Lo que yo suelo hacer para ahorrar espacio o aprovechar más el que tengo es:
  • Los pantalones los guardo doblados por la mitad, bien aplastados. No se arrugan casi y llenan el fondo de la maleta perfectamente.
  • La ropa interior la guardo dentro de los zapatos, metida en bolsitas. De esta forma no se deforma el calzado y además ocupas un hueco que, de otra forma, no usarías.
  • Aprovecha cada hueco de la maleta. No te empeñes en meter todos los frascos juntos, incluso todos los utensilios del neceser juntos. A veces es mejor separarlo en bolsas y repartirlos por esos huecos donde no sabes qué meter.
  • Deja el calzado más grande y rígido para ponértelo en el viaje, así evitarás llenar la maleta solo con unas botas o zapatos. En mi caso, suelen ser las botas (en invierno) o el calzado de trekking cuando hace bueno. Da igual que no te pegue demasiado, vas a meterte en el avión y ese hueco puede serte más útil en la maleta. 
  • Lo último y más importante… Piensa racionalmente: ¿de verdad vas a usar toda esa ropa? (este consejo me lo tengo que leer yo varias veces)
Esto no te debería pasar si has hecho lo anterior correctamente :)

5. Cierra la maleta. Si has hecho todo lo anterior bien, este paso no tiene que costarte trabajo, al menos a la ida. Y además, no te dejas nada en casa porque tienes todo controlado :) A la vuelta, no sé qué pasa que la ropa suele crecer, y aunque lleves la misma cuesta el doble cerrar la maleta jejeje.

Estos 5 consejos para hacer la maleta a lo mejor te parecen muy obvios o te parecen útiles. A mí me gustaría saber, ¿qué me aconsejas tú para hacer la maleta? Estoy abierta a posibilidades, ¡con tal de que sea más fácil y cómodo!

Después de esto, yo me voy de vacaciones. Nos leemos a la vuelta viajeros. Os recuerdo que podéis seguirme en Facebook,TwitterInstagramYoutube Google +


¡Un abrazo!

08 agosto 2014

Cueva de El Soplao: exploradores por un día

Por fin llegaba el día, llegaba el momento… Íbamos a hacer la visita a la Cueva de El Soplao que tanto me habían recomendado. Antes de empezar a contaros mi experiencia, un poco de información práctica
  • La Cueva de El Soplao está en lo alto de la Sierra de Arnero, en Cantabria, a unos 60 km. de Torrelavega que era donde yo me alojaba. De Santander está un pelín más lejos, unos 80 km.
  • Existen dos tipos de visita: la guiada, más tranquila y adaptada para todos los públicos. En esta subes en un tren minero y recorres la galería minera de la Isidra hasta llegar a la parte más externa de la cueva. Esta visita dura una hora y cuesta 12€ por persona. Por otro lado está la visita aventura, que es la que yo hice y os recomiendo totalmente. Esta cuesta algo más, concretamente 32 eurazos por persona… Es un poco cara pero merece la pena. Dura dos horas y media y después os cuento de qué va el asunto.
  • Antes de ir, reserva tu entrada. Son grupos reducidos y si vas sin cita posiblemente no puedas visitar la cueva en ninguna de las modalidades.
  • Te recomiendo reservar a primera hora. Así a la salida podrás aprovechar y visitar algún sitio más, como por ejemplo San Vicente de la Barquera, que se encuentra a 26 km. de allí.
  • Lleva ropa cómoda. Yo me puse un pantalón de chándal, calzado de trekking, una camiseta de tirantes y sudadera finita. Ten en cuenta que luego te dan botas, mono y casco y tienes que ponértelo encima de la ropa (las botas obviamente no van encima de tu calzado jeje).

Antes de empezar la visita nos dimos una vuelta por la tienda, hicimos las fotos de rigor y disfrutamos de las vistas desde la Sierra, que son preciosas.

Después nos hicieron pasar a los vestuarios, nos repartieron la ropa que llevaríamos y unos guías muy majetes nos explicaron el funcionamiento de la luz del casco. Cuando estuvimos cambiados nos llevaron a la entrada de la cueva. Por cierto, no te agobies si al principio no te da tiempo a fotografiarte con el atuendo minero-explorador, al final te dejan un tiempo para fotos. De esta guisa fui yo :)



Una vez en el interior de la cueva no se permite hacer fotos, por lo que he pedido fotos a turismo para que las podáis ver.

Foto gracias a Turismo de Cantabria

La Cueva de El Soplao se descubrió hace relativamente poco, a principios del siglo XX. Aunque tiene unos 20 km. de galerías, lo que nosotros visitamos con la visita aventura solo recorremos 1,5 km. En ese kilómetro y medio recorres muchas galerías, las más destacadas son las de Campamento, El Órgano y El Bosque. Lo más especial de esta cueva minera son las excéntricas, un tipo de formación que no se da en todas las cuevas. Podría copiaros la definición que viene en cualquier web o diccionario, pero prefiero explicarlo a mi manera. Las excéntricas son un tipo de formación (rollo estalactitas y estalagmitas) pero mucho más llamativas. Tienen un color blanco como si fuera hielo, y tienen como pelitos que salen de la formación (capilaridades, creo que se llaman). Una imagen vale más que mil palabras, ¿cómo las describirías tú?

 
Excéntricas de la Cueva de El Soplao - Foto gracias a Turismo de Cantabria

En cuanto a la visita aventura, recorres las galerías que te he comentado por el suelo real de la cueva, no vas por ningún camino “artificial”. Debes seguir a los guías y hacer caso a sus consejos todo el rato. La galería del Campamento se llama así porque precisamente era la estancia donde acampaban los mineros; la del Bosque porque la cantidad de formaciones recordaba a un bosque pétreo y la del Órgano porque las formaciones recordaban precisamente a esto, a tubos de órgano (eran como unos macarrones gigantes).

Foto gracias a Turismo de Cantabria

Por lo demás, si quieres quedar como el listo de la clase presta atención al camino, porque luego preguntan si alguien sabe cómo volver. En nuestra visita nos guió de vuelta mi novio, que tiene alma de explorador y una orientación estupenda :) Si hubiera tenido que guiar yo, habríamos muerto todos ahí dentro jajaja. Un dato importante es que si alguien visita una cueva y se pierde, lo mejor no es ponerse a dar vueltas sin sentido a ver si encuentras la salida, sino sentarte y esperar que te vengan a buscar (para lo que previamente has tenido que comunicar a alguien tus planes de visitar la cueva X, sino…).

Foto gracias a Turismo de Cantabria

 Mi momento favorito de la visita fue cuando llegamos a la última sala y nos hicieron sentarnos y apagar todas las luces. Ha sido la primera vez en mi vida que he experimentado una sensación de silencio y oscuridad total… Porque claro, en cualquier sitio hoy en día tus ojos se adaptan a algo de claridad: siempre hay una rendija de una persiana por la que entra luz, una luz de emergencia, etc. Pero ahí no. No había nada de luz y por supuesto nada de ruido. Fue sobrecogedor.

En cuanto a la explicación de por qué la cueva se llama El Soplao… Me quedo con la que nos dijo el guía. Se llama El Soplao porque te soplan 32 euros para hacer la visita :) ¡Olé! Aún con este precio os la recomiendo. No es nada complicado avanzar por la cueva (los tramos más difíciles tienen alguna cuerda para ayudar o te ayudan los monitores) y merece mucho la pena.

Foto gracias a Turismo de Cantabria

 Y tú, ¿has visitado alguna vez El Soplao? ¿Conoces otra cueva de este estilo que me recomendarías? ¡Cuéntame! 

06 agosto 2014

Julio en imágenes

¡Buenas! ¿Cómo va el veranito? ¿Muchos viajes? ¿Descansando? ¿Trabajando?

Yo aquí ando, aprovechando a tope el tiempo, descansando, haciendo excursiones y todo lo que se tercie. Y contando los días que quedan para irme a Tenerife, ¡por supuesto! Así sin darme cuenta ya estamos a 6 de agosto y aún no había escrito la sección "en imágenes"... ¡Qué despistada! Así que, con un poco de retraso, aquí van las imágenes de julio. Espero que os pique la curiosidad y estéis atentos a futuros post para conocer los sitios que he visitado.

¡Feliz veranito!

Impresionante el concierto de Carlos Núñez, ¡os recomiendo sus directos!

Gracias a Anaya Touring y a Michelin por sus guías, ahora viajar será mucho más fácil :)

Adoro esos murales que alegran las calles

El castillo de Turégano, ese pueblo segoviano donde pasé más frío que nada

Detrás de esta cerradura se esconde el Castillo de Pedraza

¿Que nos vamos a Guadalajara? Me bajo la APP para estar informada

Un poco de cultura e historia en el  bonito pero caro Museo del Ferrocarril
Para acabar, os recomiendo bañaros en el Chorro de Valdesotos

30 julio 2014

Nostalgia parisina

Vistas de París desde la Torre Eiffel

Ya queda poco para mis vacaciones, y aunque esta vez ya tengo que coger un avión para llegar a mi destino, Tenerife, aún tengo mono de salir de España. Ha sido después de leer el post de París de Una estudiante por el mundo y el de Otra mirada cuando he decidido escribir un post para recordar esa ciudad francesa a la que debo una visita en condiciones.

La pirámide del Louvre, por arriba y por abajo

En 2008 tuve mi primer contacto con París, y 3 años después volví por allí. Ambas veces ha sido visita organizada por una banda de música para dar un concierto en Disneyland, por lo que las horas que pude dedicar a pasear por la ciudad del amor han sido más bien escasas a pesar de las dos visitas. Ahora, en mis ratos de ojeadora de viajes, veo los buenos precios que hay y pienso lo relativamente fácil que puede ser volver allí y ver todo aquello que me falta…

A la izquierda, la Torre Eiffel en 2008. A la derecha, foto de 2011

Tengo ganas de poder perderme sin prisa en el barrio latino, conocer el Louvre por dentro y no solo las típicas fotos con la pirámide de cristal. Tengo ganas de comer un crepe de un puesto callejero, de tomar el sol o la lluvia a los pies de la Torre Eiffel. De que me persigan los vendedores ambulantes en el ascenso al Sagrado Corazón, de que me odien porque no voy a comprarles nada. De seguir fotografiando a mi pequeño osito parisino con más monumentos grandiosos. A lo mejor, depende de cómo esté mi bolsillo, me haré un retrato en el barrio de los pintores. Quiero visitar la Ópera y soñar que voy a actuar allí algún día. Tal vez buscar a Cuasimodo en la torre de Notre Dame, a la que por cierto tampoco he subido aún. Pasear por la noche en el barco que recorre el Sena, y pasar frío aunque sea agosto, navegando por sus aguas. Contemplar París desde lo alto de la Torre Eiffel después de haber esperado 3 horas de cola sin haberme importado porque, como recordaréis, no llevo prisa. Llenar las tarjetas de memoria de la cámara con miles y miles de fotos que vea dentro de unos años y sigan sorprendiéndome como si fueran nuevas.


En definitiva… Tengo ganas de París.


Ópera de París


Osito parisino, posando con El Palacio de Los inválidos

23 julio 2014

El Chorro de Valdesotos o cómo bañarse en el fin del mundo

¡Hola viajeros! ¿Qué tal? Seguro que con este calor achicharrante estáis en la piscina, en la playa o, en su defecto, dándoos una ducha fresquita. Yo os traigo para hoy un relato de mi última excusión, bastante refrescante pero también un poco desesperante. ¿Me acompañáis? Hoy os llevo a El Chorro de Valdesotos (Guadalajara)

Resulta que el otro día mi novio y yo decidimos pasar el día por ahí. Como a él le gusta mucho llevarme a sitios-sorpresa, mis únicas indicaciones para ese día eran: calzado cómo para conducir hasta su casa y luego chanclas de piscina. O eso entendí yo… El caso es que tiramos Torrelaguna p'arriba y llegó un momento donde el GPS no indicó bien, total, que nos pasamos la salida. Pero no pasaba nada, o al menos eso nos quería dar a entender el malicioso cacharro, porque nos metió por un camino de tierra que bueno, no estaba mal. ¡Estaba fatal! Yo no era partidaria de seguir por ahí, pero mi novio dijo que era un poco de camino y que en seguida nos sacaba de ahí el GPS. A mí me dio igual, porque como no era mi coche el que iba por ahí… Jejejeje.

Salida del horrible camino que nos llevó a Valdesotos

El camino avanzaba y eso no acababa. Es más, a cada paso empeoraba y los pedruscos eran más grandes. Tenéis que haceros una idea: un camino de tierra donde solo cabía un coche, lleno de piedras, con un 407 por ahí metidos (¡que no era un todoterreno!)… Eso iba de mal en peor. Al final me tocó bajarme del coche e indicar por dónde debíamos pasar el coche para que no acabara siendo un montón de chatarra. ¿El resultado? Yo muerta de calor, andando delante del coche y espantando bichos asquerosos. Por fin salimos del camino y miramos el resultado del coche: un millón de arañazos surcando el lado derecho :( Al menos no se había caído ninguna pieza.

Por fin llegamos a Valdesotos

Seguimos la excursión, hasta ahora un tanto accidentada. Llegamos a Valdesotos, un precioso pueblo de pizarra donde tienes que aparcar a la entrada porque si no te multan. Dimos una vuelta pero ni rastro de la piscina natural (El Chorro) donde íbamos. Pasamos al bar del pueblo y nos dijeron que estaba a 1km andando. ¡1 kilómetro! No es nada, pero tened en cuenta lo que había caminado ya delante del coche y que iba con unas chanclas de piscina. Qué sufrimiento… Otra vez a caminar por sitios terregosos llenos de avispas, saltamontes y a saber qué otros bichos. Se me hizo eterno.



Por suerte, cuando llegamos al deseado Chorro de Valdesotos, estaba prácticamente vacío y pudimos bañarnos a nuestro antojo. Era un sitio precioso, con un agua cristalina donde se veían pececillos nadando (a mí eso me da un poco de repelús y me costó horrores meterme jejejeje). El agua estaba fresquita, pero mis pies lo agradecieron después de todo. Llevamos comida y ahí nos dispusimos a descansar después de una dura mañana. A pesar de todo lo que os he contado, os recomiendo ir al Chorro de Valdesotos, que está en Guadalajara y no en el fin del mundo como titulo el post. Antes de acabar, me voy a permitir daros algunos consejos:
  1. No os saltéis el dichoso camino para ir a Valdesotos. Os dejo un post de un blog que se llama Rutas y viaje que he encontrado con fotos de la entrada a la carretera, que yo no tengo 
  2. Id preparados con bocadillos y agua, porque una vez que lleguéis al Chorro no os apetecerá volver para comer o merendar, os lo aseguro.
  3. No hay cobertura en el pueblo, así que avisad a vuestra familia de dónde vais para que se queden tranquilos.
  4. Aprovechad la falta de cobertura para dejar el móvil a un lado y disfrutad de un estupendo día sin tecnología :)




Y así acabo mi post veraniego, escaso de fotos pero esperando que os haya sido de utilidad. ¿Conocíais este paisaje alcarreño? ¿Os ha pasado algo parecido con otro lugar o con este? ¡Contadme viajeros! ¡Hasta la próxima!

11 julio 2014

Turégano, vega de las torres

7 de julio de 2014. Amanecía soleado en Madrid, y yo, con toda mi ignorancia, me ponía mi pantalón corto y mi camiseta de tirantes. Bueno, me llevaré una camiseta de manga larga también, por si acaso, pensaba. Ingenua de mí. Cuando llegué a Turégano, en Segovia, me arrepentí de no haber ido vestida de invierno. ¡Vaya frío! El cielo estaba totalmente cubierto y el aire soplaba fresco, así que como era la hora de nuestro redesayuno (veáse “Un día de excursión: así me organizo”) pasamos a un bar de la Plaza Mayor a tomar un café a temperatura magma volcánico.
  


Con la tripita caliente ya se veía todo de otra forma. Desenfundamos las cámaras de fotos y ¡al lío! Empezamos por la Plaza Mayor, donde nos encontrábamos. Salvo que era el sitio donde todo el mundo aparcaba (yo incluida), la plaza me gustó mucho.

Estaba llena de soportales, que a mí me gustan mucho y me parece que le confieren un aspecto muy pintoresco a las plazas, y desde allí teníamos magníficas vistas al castillo. El Ayuntamiento está en la Plaza Mayor, donde además de celebrarse mercadillo los sábados, se convierte en plaza de toros cuando llegan las fiestas.



Detrás del Ayuntamiento hay una callecita que me gustó mucho, desde la que también se divisaba el castillo de Turégano. Por allí pasaba el arroyo de Mulas (si San Google no se equivoca) y tenías un agradable paseo a la orilla del arroyo.

El siguiente punto de interés turístico que queríamos ver era el castillo. Ya había visto en internet que por ser lunes estaría cerrado, pero aún así se podía ver por fuera. Me pareció muy bonito, bien conservado pero no con ese punto de restauración que tienen algunos castillos que los hacen parecer casi decorados. A lo largo de la subida tienes una serie de carteles que te van contando un poco la historia del castillo, lo que hace que sea muy amena. Aún así, es una subida muy pequeña.



Para que os situéis un poco y conozcáis algo más de esta fortaleza, os contaré que la estructura que vemos hoy en día es del siglo XV, pero que el castillo tiene raíces celtibéricas. Además de castillo, ha tenido la función de iglesia y prisión, y en él se ha hospedado, entre otros personajes, Fernando el Católico.

No os aburriré más con la historia. Al acabar de recorrer el perímetro del castillo, bajamos al pueblo y fuimos hacia la iglesia. La Iglesia de Santiago data del siglo XII, está al lado de la Plaza Mayor (en la Plaza Santiago, donde está también el pilón), y solo la pude ver por fuera porque estaba cerrada.



Después de esto dimos por finalizada la visita y pusimos rumbo a Pedraza. Turégano lo descubrí gracias a un libro que cogí en la biblioteca donde venía una ruta de castillos. Así que próximamente trataré de conocer más de estos pueblos y hablaros de ellos aquí en el blog :) Por cierto, que el título del post no es por capricho. Es que el nombre del pueblo tiene origen en las palabras “Turrem Vegan”, que significan “vega de las torres”, ¿lo sabías?


 ¡Hasta pronto viajeros!

¡Si te ha gustado este post, sígueme en las redes sociales para no perderte ninguna novedad! Puedes seguirme en Facebook,TwitterInstagramYoutube Google +


Si quieres conocer más pueblos de este entorno, puedes visitar estos postamigos:

04 julio 2014

Junio en imágenes

¡Buenos días!

Como estamos a principios de mes, ya sabéis lo que toca: os dejo la sección "en imágenes" con las correspondientes al mes de junio de 2014. No ha sido un mes muy fotográfico, la verdad... Pero no podían faltar imágenes de la Feria del Libro de Madrid o de la coronación de Felipito, que la vi cómodamente desde casa pero que había que inmortalizar. 

Os deseo un estupendo mes de julio y a los que os vais por ahí, ¡que lo disfrutéis! :) ¡Saludos viajeros!

Así de bonito atardecía el 1 de junio
(aunque lo parezca, esta foto no tiene ni filtros ni contraste, y está hecha con el móvil)


Feria del libro 2014



¡Llega el verano!


Uno de los acontecimientos del año


Paseando por El Retiro (sin filtros)


Naturaleza en el parque del Retiro (sin filtros)


Arte en el Palacio de Cristal del Retiro


Así se prepara un concierto en el Patio del Rectorado
para el concierto de los Clásicos de Alcalá 

cookie script